Diseñar una sesión de Pilates no consiste solo en escoger ejercicios que funcionen bien a nivel técnico.

Cuando trabajamos con mujeres a partir de los 40–45 años, entran en juego cambios que afectan directamente a la fuerza, la potencia, la movilidad y la composición corporal. Y es precisamente ahí donde el enfoque del instructor empieza a marcar la diferencia.

En esta etapa, la salud ósea se convierte en un pilar fundamental. La pérdida de hueso se acelera por factores hormonales (descenso de estrógenos), y nuestra intervención debe ser precisa y basada en la fisiología.

En muchas clases vemos ejercicios bien ejecutados, pero mal contextualizados. Movimientos que, aislados, tienen sentido, pero que no siempre responden a la necesidad biológica de estimular la remodelación ósea de forma segura.

El criterio técnico: más allá del músculo

Antes de pensar en ejercicios concretos, conviene recordar la doble estrategia clave para la salud ósea:

1.Tracción Muscular: Cada contracción muscular ejerce una fuerza de tracción sobre el hueso a través de los tendones. Estas micro-deformaciones son detectadas por los osteocitos, las células encargadas de activar el proceso fisiológico continuo de remodelación ósea (reemplazando hueso viejo y frágil por hueso nuevo y resistente).

2.Pliometría (Impacto): La estrategia más eficaz, basada en saltos y aterrizajes, que activan directamente la remodelación ósea mediante el impacto y las fuerzas de tracción.

El Reformer, con su plataforma de saltos, se convierte en una herramienta excepcional para aplicar «microdosis» de pliometría regresada, acondicionando el sistema músculo-esquelético y, lo más importante, rompiendo el mito de que los saltos son perjudiciales para las rodillas.

Por eso, antes de pensar en ejercicios concretos, conviene hacerse una pregunta clave:

¿Qué patrones de movimiento y qué progresiones de pliometría regresada son realmente prioritarios para el fortalecimiento óseo en esta etapa?

En este vídeo que os compartimos, Cris García comparte una reflexión muy clara sobre cómo enfocar el diseño de una sesión de Pilates en Reformer, desglosando las progresiones de forma técnica:

  • Preparación y acondicionamiento: Desde el trabajo de base de sustentación (pies) y los relevés (fascia y tendón de Aquiles) fuera del Reformer.

  • Pliometría unipodal: Uso de saltos a una sola pierna para asegurar el control lumbopélvico y la estabilidad.

  • Retos propioceptivos: Progresiones en decúbito lateral y cuadrupedia, donde se reduce la base de apoyo y se elimina el contacto visual con la plataforma.

  • Fortalecimiento de tren superior: Aplicación de impacto controlado (empujar y recibir el carro con las manos) para estimular zonas críticas como los huesos alrededor de la mano (cúbito y radio).

¡Dale al Play! y ponlo en práctica en tus clases de PIlates con plataforma de saltos o cardio tramp 

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Artículo escrito por Montse Pujol.
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